viernes, 7 de diciembre de 2012

Los nuevos “Social Media”. Por Natalia Elall


 Introducción


En esta vorágine de la Globalización, los nuevos “Social Media”, las intercomunicaciones masivas y demás cambios perceptibles solo a través de análisis profundos, son las causas, o más bien diría, las consecuencias de un mundo cada vez menos aquí, menos real. Somos espectadores de un mundo al que se le desdibujaron las fronteras territoriales para pasar a ser una humanidad sin límites, sin límites espacio temporales, de distancia, de imaginarios individuales, de conexiones ilimitadas unos con otros. Esto puede sonar a un sueño hecho realidad, ya se dejan atrás las individualidades del “sálvese quien pueda” de los ’90 para pasar a ser un gran masa virtual, una comunidad web. Este cambio nos ha beneficiado en gran medida al hacer la cultura alcanzable para cualquier persona que tenga una computadora con Internet, ha promovido el intercambio, la circulación de información, la socialización, beneficios que todos conocemos y podemos disfrutar desde la comodidad de nuestras casas. También se han producido alteraciones en el orden tradicional, es decir, lo que conocíamos hasta que apareció la Web 2.0: las costumbres, los valores, la moral, la educación, la forma de consumo, etc. Ahora con Internet no es coherente, me atrevería a decir, mandar a un nene a una escuela que sigue sosteniendo la misma estructura carcelaria que era funcional para otro tipo de personas, para la construcción de otro tipo de subjetividades. Y hoy a su pesar los profesores reclaman “los niños tienen un gran déficit de atención” lo cuál sí es coherente con el hecho de que la estructura escolar ya no esta preparada para “contener” las  mentes de hoy en día que viven en abstracto dentro de un mundo virtual que avanza a paso avasallante.

Este ejemplo de la institución escolar se encuentra en estrecha vinculación con el tema que voy a tratar a lo largo de este ensayo: el traspaso de una sociedad disciplinaria a una sociedad de control tomando para tal caso los aportes que M. Foucault realiza en “vigilar y castigar[1]” y “microfísica del poder[2]” , relacionando estos conceptos con la emergencia de nuevos mecanismos de control social y de nuevas subjetividades contemporáneas vinculadas a la aparición de Internet, utilizando en este caso los aportes teóricos de Peter Pelbart[3], Paula Sibilia[4] y Guy Debord[5].


Desarrollo


Sociedades Disciplinarias - Panóptico
Como expuse anteriormente, las sociedades tradicionales llamadas “disciplinarias” aplicaban ciertos mecanismos de control similares a los de una cárcel y consistían en el examen minucioso de las operaciones del cuerpo, la sujeción de sus fuerzas y la imposición de la relación docilidad – utilidad. Foucault las definía como “instituciones para la reclusión: cárceles, escuelas, hospitales (…)” y toma el concepto de “panóptico” para referirse al ojo que todo lo ve, el famoso Gran Hermano[6] que está ahí para vigilar y castigar.

La materialización de este tipo de mecanismos de control se observa sobre los cuerpos que se tornan “dóciles”, útiles, con el único fin de maximizar su utilidad y minimizar su capacidad de ser sujeto de poder a través del suplicio, el castigo, la disciplina y la prisión. En síntesis, el sujeto juega el papel de súbdito como resultante de las  fuerzas de poder.

Sin embargo, esta lógica de análisis sólo es aplicable al tipo de sociedad que necesitaba de subjetividades útiles, sumisas y obedientes, de hecho Foucault sostenía ya en los ‘70 que este tipo de sociedades no eran eternas y ya proyectaba un cambio de racionalidad. Los tiempos que corren actualmente se componen de subjetividades diferentes y de mecanismos de control diferentes. Deleuze en la interpretación que realiza del libro “vigilar y castigar” expresa “ya no necesitamos, o bien, los que procuran nuestro bien ya no necesitan o necesitaran de lugares de reclusión[7]y esto se puede constatar con el hecho de que se discute permanentemente la legitimidad de este tipo de instituciones como cárceles, escuelas, hospitales, es decir, su estructura ya no es tan indiscutible como antes.

La subjetividad ya no es celular, orgánica, genética y combinatoria como explica Foucault de las sociedades disciplinarias, sino que se trata de subjetividades polifonicas, heterogeneas, mestizas, individuales o colectivas que emergen, como otros tantos territorios existenciales, en la adyacencia de otras alteridades subjetivas[8].

"Es sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedad y tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes, sino porque expresan las formaciones sociales que las han originado y que las utilizan. Las antiguas sociedades de soberanía operaban con máquinas simples, palancas, poleas, relojes; las sociedades disciplinarias posteriores se equiparon con máquinas energéticas, con el riesgo pasivo de la entropía y el riesgo activo del sabotaje; las sociedades de control actúan mediante máquinas de un tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo riesgo pasivo son las interferencias y cuyo riesgo activo son la piratería y la inoculación de virus. No es solamente una evolución tecnológica, es una profunda mutación del capitalismo".

Gilles Deleuze. Post-scriptum sobre las sociedades del control

La sociedad crece cada vez más compleja y, como sostuve anteriormente, las fronteras espacio - temporales se han desdibujado[9]. Hoy por hoy las personas manejan, o al menos así parece, su tiempo laboral, su forma de recreación, las cosas que consumen, etc., y sin la necesidad de moverse demasiado. Es por esto que las instituciones que no se adapten a tal condición son cuestionadas, como el ejemplo anteriormente citado sobre la escuela, sus estructuras rígidas y la consecuente dispersión de los alumnos. Voy a procurar no profundizar demasiado sobre el tema de las sociedades disciplinarias ya que el objetivo de este ensayo versa sobre el traspaso de éstas a las denominadas “sociedades de control”.

“La palabra hibridación aparece más dúctil para nombrar esas mezclas en las que no sólo se combinan elementos étnicos o religiosos, sino que se intersectan con productos de las tecnologías avanzadas y procesos sociales modernos o posmodernos.
Destaco las fronteras entre países y las grandes ciudades como contextos que condicionan los formatos, estilos y contradicciones específicos de la hibridación. Las fronteras rígidas establecidas por los Estados modernos se volvieron porosas”.

N. G. Canclini – Interculturalidad e hibridación latino –1999- México

Si bien este paso a las sociedades de control no se realizó aún completamente  ya que son visibles los vestigios que dejó, presenciamos pasiva y devotamente este cambio de paradigma, un cambio que implica, además del desarrollo de una nueva subjetividad, el cambio en las herramientas que “ellos” utilizan para ostentar el poder.

“Ellos” es una denominación abstracta que comúnmente se utiliza para designar al capitalismo en si y su centralización del poder en manos de unos pocos privilegiados, a la representación simbólica que tenemos de quienes nos “manejan”, de quienes quieren minimizarnos como sujetos de poder.

En la sociedad actual los mecanismos de control que sobrepasan nuestra voluntad individual ya no son tan discernibles como lo eran anteriormente. Se esconden detrás de un mecanismo altamente burocrático, de una retórica discursiva del “nosotros”, lo cual dificulta el análisis acerca de quiénes realmente ostentan el poder, incluso es difícil desviar la mirada de lo que anteriormente era el poder mas tangible y visible: El Estado como mecanismo regulador, para ver mas allá, y analizar a los actuales amos del mundo: un mercado mundial que hace de los sujetos meros consumidores, los medios de comunicación que manipulan la información y las nuevas tecnologías y programas creados para la web que se alimentan de información personal y controlan las preferencias de consumo.

Estos poderes crean constantemente mecanismos de normalización y exclusión social, no se trata ya de un poder coercitivo sino de un poder de control disimulado, a nivel de detalle que reconfigura el espacio y el tiempo.

José F. Alcántara en su libro “sociedades de control” sostiene que las nuevas formas de  vigilancia  y  control  son  juzgadas  a  menudo  desde  las supuestas  ventajas  que  ofrecen  y  no  como  agentes  de penalización. “Podemos juzgar que usar un correo webmail como el de  Google (que en los términos del servicio exige permiso  para  leer  el  contenido  de  los  mismos)  supone entregar a una compañía privada la llave que abre toda tu vida,  pero  muchos  dirán  que  Gmail es  un  servicio  web magnífico, cómodo y fiable. Esto divide a la población en una infinidad de subgrupos de consumo a la vez que impide su respuesta  única  y  contundente  como  grupo  social”[10].


En estrecha vinculación con el tema expuesto por el autor, es preciso describir y analizar esta minuciosidad y prolijidad con la que se ejerce el control, cómo invaden lo mas privado de los individuos, cómo procuran que seamos consumidores pasivos y sin embargo nos pensemos activos, cómo intentan normalizarnos y automatizarnos, “configurarnos” usando términos mas acordes a las nuevas tecnologías digitales.

La Real Academia Española de la Lengua define privacidad como el «ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión»

Sin embargo, en la esfera virtual, en la que se vive una vida “paralela” a la real, las intromisiones tienen lugar en el simple hecho de que la información personal de cada individuo se encuentra al alcance del público en general. Facebook es un claro caso de normalización de los sujetos y de violación a la propiedad privada. El mecanismo funciona de esta manera:  hay que armarse un “perfil” que nos posiciona como sujetos individuales dentro de la red con capacidad de interacción, en dicho perfil se enumeran gustos, preferencias, fotos, y demás información relevante para cada persona. Estos perfiles funcionan como fichas o bitácoras que pueden ser no solo visualizadas por  “amigos” sino por aquellos que se encargan de escanear las tendencias, de monitorizar las interacciones y de controlar los acontecimientos que surgen en la web. Además, cualquier aplicación a la que un sujeto ingrese como ser juegos, horóscopos, sincronizaciones con otras herramientas web, etc., se le obliga a “permitir” el acceso a su información en cualquier momento y la gran mayoría de los usuarios  presiona “continuar” sin poner atención. He aquí un ejemplo de la advertencia:
  

La normalización a la que están sometidos los sujetos tiene que ver con la creación de estos perfiles idénticos para todos los usuarios, es decir, en comparación con las sociedades disciplinarias en las que los presos estaban representados con números, hoy en día la construcción de la identidad se produce a través de la creación de perfiles superficiales, públicos e idénticos.

Es interesante relacionar este tema con los aportes teóricos de Paula Sibilia quien ve las subjetividades, al igual que Michel Foucault, desde una perspectiva cultural e histórica que le permite detectar los elementos comunes a algunos sujetos, pero no necesariamente inherentes a todos los seres humanos. Esta perspectiva, según explica, le facilita contemplar aquellos elementos de la subjetividad que son claramente culturales, frutos de algunas presiones y fuerzas históricas en las que intervienen elementos políticos, económicos y sociales que inciden en las formas de ser y estar en el mundo.

Sibilia ve estas manifestaciones como parte de un proceso más amplio, de una atmósfera sociocultural que los envuelve, que los hace posibles y les concede un sentido.

Para la autora, la red mundial de computadoras, que conocemos como Internet, se ha convertido en un “gran laboratorio” que permite experimentar y diseñar nuevas subjetividades; es decir, nuevas formas de ser y de estar en el mundo[11]. Plantea también que esta espectacularización del yo con los recursos  performativos que provee el ciberespacio responde, en parte, a cierta crisis en la vida interior de los sujetos, a la soledad, o por decirlo en sus palabras “pánico al anonimato”[12].

“Lo privado se hizo espectáculo, abriéndose a las cámaras la cotidianeidad banal y también aquella que antes se guardaba con pudor. Blogs y fotologs acentúan esta tendencia”
Sibilia, Paula “La intimidad como espectaculo”

Ya a mediados del Siglo XX, se fueron difuminando las líneas que separaban lo privado y lo público. Hoy, la intimidad prácticamente forma parte del espacio público. La autora sostiene que dentro de esas tecnologías ser célebre se presenta como la máxima a la que todos debemos aspirar. A esto hay que sumarle que las nuevas herramientas tecnológicas permiten registrar todo tipo de escenas de la vida privada con facilidad, rapidez y bajo costo[13].

Guy Debord en su libro “la sociedad del espectáculo” proyectaba en 1967 lo que mas adelante sería la emergencia de la televisión como la plataforma en la que la vida cotidiana pasaba a ser parte de un espectáculo. El autor sostiene que los sentimientos de alienación podían ser explicados por las fuerzas invasivas del «espectáculo» — la naturaleza seductora del capitalismo consumista. El teórico llama espectáculo “al advenimiento de una nueva modalidad de disponer de lo verosímil y lo incorrecto mediante la imposición de una representación del mundo de índole tecno-estética. El espectáculo (…) nace con la modernidad urbana, con la necesidad de brindar unidad e identidad a las masas a través de la imposición de modelos culturales”[14]. Como parte de esta dinámica correspondiente a la sociedad del espectáculo, pareciera que la sociedad estuviera en constante movimiento pero el cuerpo ya no se mueve, se convierte en un pasivo espectador, quién se “asombra” de las imágenes captadas desde el televisor. Ello genera que la sociedad misma no desarrolle una criticidad hacia lo que ve o lo que lee, en otras palabras, se moldean las mentes y se sujetan los cuerpos. Se puede homologar la televisión del ’60 con lo que hoy en día, en el siglo XXI, vivimos con Internet. Es solo una “evolución” o un cambio en los canales por los cuales la vida cotidiana se convierte en espectáculo, por los que la intimidad cada vez va perdiendo mayor terreno y a través de los cuales se produce una individualización cada vez mas creciente de los sujetos.  



[1] Foucault, M. (1975). “Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión”. (A. G. Camino, Trad.)
  Madrid: Siglo Veintiuno.
[2] Foucault, M. (1979). Microfísica del poder. Madrid: La piqueta.
[3] Pelbart, Peter, “Filosofía de la deserción: Nihilismo, locura y comunidad” (2009) Tinta Limón Ediciones
[4] Sibilia, Paula,  “La intimidad como espectáculo” (2008)  Buenos Aires
[5] Debord, Guy, “La sociedad del espectáculo” (1967)
[6] Termino acuñado por George Orwell en la novela “1984” para designar a los organismos de seguridad que defienden el dominio de un tirano o dictador. Leer más.
[7]  Link: http://www.youtube.com/watch?v=JMTyWw3wKUw
[8] Guattari, Felix, “Des subjectivités, pour le meilleur et pour le pire”, en Chiméres, París. (1990)
[9] N. G. Canclini – Interculturalidad e hibridación latino –1999- México
[10] José F. Alcántara, “La sociedad de control: privacidad, propiedad intelectual y el futuro de la libertad”. (2008)  Ediciones El Cobre
[11] Sibilia, Paula “La intimidad como espectaculo” (2008)
Link: http://www.perspectivasdelacomunicacion.cl/revista_2_2010/01resena.pdf
[12] Idem
[13] Rodríguez Sánchez, Israel, “perspectivas de la comunicación”  vol. 3, nº 2 (2010) Universidad de la frontera temuco - chile
[14] Prólogo a “La sociedad del espectáculo” de Güy Debord; Autor C. Ferrer; Pág 110.

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