La guerra lleva ya diez años y parece que nunca va a terminar. Cada vez que estamos cerca de la victoria, un error propio o una virtud enemiga, termina por conseguir equilibrar los cuerpos. Luchar no es un problema, he jurado que defenderé esta tierra. Y lo haré por mi pueblo, mi familia, mi esposa, mi hijo y el hijo del hijo de mi hijo. Lo haré porque con ello, conseguiré libertad. Encontrare el espacio adecuado para poder estar más de un mes aquí. Para que estas licencias de milicia sean para siempre ¿Entiendes? Si logramos vencer a esos canallas que vienen doblegando nuestra gente y saqueado nuestro pueblo desde hace siglos -por fin- podremos cosechar la tierra sin temor. Podremos crear nuestras propias ciudades y centros comerciales. Tender nuestros propios trenes, nuestras propias reglas. Y con ellas, esta tierra será lo que siempre ha sido y tiene que ser: una tierra libre. Donde, al observar la caída del sol, no puedo diferenciar la llanura y el ci...