domingo, 28 de octubre de 2012

Tiempos complejos que necesitan ser comprendidos por el hombre común




Soy de esas personas que tratan de ver la realidad más allá de la dicotomía propuesta por la disyuntiva presente. Puedo decir abiertamente que leo Clarín, veo TN (ambos en su versión Online) pero también veo 6,7, 8 y presto atención a los comunicados oficiales. Trato de ver las dos partes. Las dos visiones más fuertes de la realidad. Eso sí, no me quedo solo con ellas, porque hay más visiones, hay más formas de entender la realidad que las propuestas por el gobierno y Clarín. El tema está en que en esta guerra mediática, en esta disputa de poder, en esta materialización social de lo que el Poder Mediático o de los “Mass Media” genera, se complica encontrar vertientes distintas. Sin embargo, la historia, los hechos del tiempo, hacen que crea más en el Gobierno que en Clarín. Sí, es así. Y tengo fundamentos. La historia, es el mayor fundamento. 

  
Este gobierno tiene muchísimos errores, muchísimos. Pero trabaja en el día a día. Y -paradójicamente- tiene un plan a largo plazo. Este modelo de país tiene graves casos de corrupción, aunque la corrupción no es algo nuevo. Ya estaba, el sistema está viciado desde hace mucho tiempo. ¡Ajam! Y Clarín es gran responsable de ello, porque callo durante la dictadura, cayó durante el menemismo y desestabilizo los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa. Siendo está una lectura personal de la historia, tiene responsabilidad mayoritaria en la caída del gobierno de la Alianza en 2001. Fue responsable directo o indirecto de la hiperinflación de finales de los años 90´ y es un constante generador de apatía social. Sus noticias negativistas, sus vacios de contenido, sus decididas tergiversaciones y recortes mal intencionados, entre otras cosas, le restan bastante credibilidad. Siempre apoyo a todos y a cada uno de los gobiernos de turno que, de lo único que se encargaron, fue de desestabilizar el país.   


Desde el oficialismo, fabrican números como los de la inflación y el INDEC. Eso es innegable y tiene que ser resuelto. Se toman medidas incomprensibles para el hombre común como la restricción del dólar y la compra de divisas. Pero –creo- tienen un sentido, una finalidad… que -en última instancia- es más cercana a los intereses del pueblo. ¡Porque la fuga de capitales es un grave problema para estabilidad de una economía! Es innegable que ciertos mensajes son chocantes. Y hay muchas mentiras… aun así… creo en este gobierno. Puede decirse que “es lo que elegí creer”, pero en realidad va mucho más allá. Es evidente que estamos mucho mejor que en 2001, que hemos progresado como país tanto a nivel económico como a nivel político-cultural. Somos un país más democrático, porque –aunque a muchos no les guste- las pancartas de “En este país no hay democracia” las vimos todos, fueron expresadas libremente. Las expresiones fascistas de algunos sectores tuvieron lugar y fueron sancionadas por el imaginario social, no por la fuerza coercitiva. No fueron censuradas.


Es cierto que este gobierno no brinda conferencias de prensa abiertas. Que la presidenta no responde abiertamente a las preguntas de los periodistas, pero también cabe preguntar: ¿A qué periodistas va a responder? ¿A aquellos que lo único que buscan es desprestigiar la gestión? ¿El periodismo es bien intencionado en su labor? ¿Se realiza un trabajo periodístico o se responde a los intereses económicos de grandes empresas que hoy en día están perdiendo ciertos beneficios? La cuestión es compleja. La situación actual de la nación, lo es. Los paradigmas tradicionales se están transformando. ¡Eso es un hecho irrefutable! También es cierto que Cristina Kirchner deber retirarse de la escena política, pero ¿quién la reemplaza? Esta pregunta deja entrever una realidad algo –bastante- nefasta: la oposición de este país se ha preocupado más por destituir, descalificar las acciones del estado que por plantear, desarrollar y promover planes, modelos  y proyectos de país.



Entonces, uno no puede evitar cuestionarse: ¿Cuán mal se están haciendo las cosas? ¿Está mal un modelo de desarrollo sostenido? ¿Esta caducado? ¿Tenemos que cambiar de rumbo? ¿Volveremos a las políticas para unos pocos hechas por unos pocos? ¿Quién propone y que propone? ¿Dónde están esas propuestas que no se hacen ver? Esas son algunas de las preguntas que surgen de esta disyuntiva que-aunque parezca mediática- es mucho más profunda de lo que parece. Porque Agea Clarín responde a los intereses del pool económico, del sector más conservador de la sociedad Argentina. Y enfrentar a Clarín es enfrentar a ese sector social y disputarle poder. Regenerar el espectro de las comunicaciones en la “era de la comunicación/información” (que no son lo mismo pero esa es otra temática a discutir) es abrir espacios a nuevas voces, es dar lugar a una disputa política cultural más amplia, mas democrática. Por que quien dice, opina y genera opinión en este país el día de hoy es un medio con características hegemónicas, monopólicas y –la historia lo refleja- con intereses totalmente ajenos a las necesidades del pueblo argentino.







 Cabe resaltar que apoyar la implementación de la Nueva ley de Servicios Audiovisuales, no es apoyar abiertamente al  kirchnerismo.  Es cierto que fue este gobierno que transformo el proyecto en ley, pero -pensar así- es caer en un acto de ignorancia ¡Un gran acto de ignorancia! Por la Nueva Ley de Medios nace producto de un trabajo de más de 25 años llevado a cabo por la F.A.R.C.O (Foro Argentina de Radios Comunitarias) y el trabajo de miles y miles de argentinos. El cual se materializo con este gobierno, pero no por ello se hizo de forma completa. Garantizar la vigencia de la nueva ley, es empezar a discutir la comunicación de forma democrática. Porque no hay que olvidarnos que la antigua ley 22.285 fue aprobada durante la Dictadura militar. Entonces ¿Cómo podemos pensar en democracia si las leyes de la información responden a los intereses de una Dictadura Militar? ¿Cómo podemos avanzar en ese sector con una ley implementada en tiempos donde ni se pensaba en la existencia de los nuevos medios ni de las necesidades informativas de los ciudadanos?

 Por ello, entre otras cosas, es de vital importancia que esta nueva ley entre en plena vigencia. Es necesario que como civiles activos tomemos conciencia de ello. Por eso, debemos apoyar esta nueva ley. Eso sí, no tiene que ser una ley de una vez y para siempre. La misma tiene que ser debatida y modificada según las necesidades que nos competan en el momento histórico en que se lleven a cabo. Creer en esta nueva ley es creer en nosotros, porque cuando podemos expresarnos libremente, cuando nuestros pensamientos se hacen escuchar es cuando algo cambia, cuando la realidad se transforma.
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¿Que es la F.A.R.C.O?  ----------------------------------


FARCO es la organización que agrupa emisoras que ejercen la radiodifusión como un servicio a la comunidad y la comunicación como un derecho de todas las personas. Es una red de radios que busca construir un camino común para apoyarse y fortalecer la comunicación de nuestro pueblo. Nuclea a radios de entidades u organizaciones sociales que desarrollan una comunicación pluralista y participativa como canal de expresión de los sectores sociales y culturales con menor posibilidad de acceso a los medios con fines exclusivamente comerciales.


 

 A partir de estos principios FARCO:

  • Trabaja por una nueva Ley de radiodifusión que reemplace a la 22.285 de la Dictadura militar, a fin de democratizar el espectro radioeléctrico con posibilidades de acceso y participación para todos los sectores.
  • Defiende el derecho de organizaciones sociales (Asociaciones, Fundaciones, mutuales...) y cooperativas a acceder a licencias de radiodifusión sin discriminaciones.
  • Defiende los medios locales con producción propia y local que promuevan las diversas expresiones culturales de nuestro pueblo. · Propone que una parte del espectro radioeléctrico, en todas las bandas de radiodifusión, sean reservadas a entidades sin fines de lucro u organizaciones de la Sociedad Civil.
  • Capacita a los integrantes, trabajadores y/o colaboradores de las radios comunitarias-populares para cumplir sus objetivos institucionales y mejorar sus capacidades técnico-profesionales.
  • Intercambia solidariamente producciones de sus afiliadas y realiza producciones conjuntas.
  • Construye una red radial nacional que permita la intercomunicación y articulación de los sectores populares.
  • Se relaciona y participa de las redes internacionales afines, como Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER).

Misión

  • Promover la democratización de las comunicaciones como condición indispensable para la democratización de la sociedad.
  • Fortalecer las radios comunitarias y que éstas favorezcan la participación.
  • Impulsar la articulación de organizaciones populares y sociales que aporten a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
  • Fortalecer la identidad y la cultura popular, como así también nuevas formas de construcción política y ciudadana.
  • Luchar por el reconocimiento legal de las emisoras de las organizaciones sociales o entidades sin fines de lucro, sin limitación de potencia ni contenidos ni a su sostenibilidad económica.






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