La Asamblea General de la ONU debía estar debatiendo en estos días la materialización de los Objetivos del Milenio. Pero lo que en realidad preocupa en este momento a los diplomáticos es un tema muy diferente. ¿Sigue siendo Estados Unidos la hiperpotencia que pretendía ser desde que desapareció la Unión Soviética o ha llegado el momento de liberarse de la tutela estadounidense? Estados Unidos estimó en 1991 que el derrumbe de su rival iba a permitirle liberar las sumas que hasta entonces había reservado a su propio presupuesto militar y dedicarlas a la prosperidad estadounidense. Después de la Operación Tormenta del Desierto, el presidente George Bush padre había empezado a reducir el formato de sus fuerzas armadas. Su sucesor, Bill Clinton, fortaleció aquella tendencia. Pero el Congreso republicano electo en 1995 cuestionó esa opción e impuso un rearme, a pesar de que no se percibía enemigo alguno en el horizonte. Los neoconservadores lanzaban así el país al asalto del mundo, co...