lunes, 4 de noviembre de 2013

Tomás Méndez: el fiscal Hairabedian intentó proteger a Rafael Sosa


El periodista de ADN pidió la intervención de la Justicia Federal y que algún abogado impulse un jury contra Maximiliano, el hijo de su ahora ex coequiper televisivo, por haber alertado al ex jefe de Drogas Peligrosas sobre la investigación en su contra. Además, se mostró indignado con Senestrari, por no investigar al funcionario por este filtrado de información.

El periodista Tomás Méndez, conductor del programa ADN, el ciclo que se emite por Canal 10 y que desnudó el escándalo de la “narcopolítica”, aseguró que el fiscal federal Maximiliano Hairabedian, intentó ayudar al ex jefe de Drogas Peligrosas, Rafael Sosa, al avisarle de que ADN tenía una investigación que lo ubicaba como cómplice de narcotraficantes. “No me queda ninguna duda de que Maximiliano tiene una relación más que estrecha con Sosa y con (el ex ministro de Seguridad, Alejo) Paredes”, afirmó Méndez en diálogo con LA MAÑANA, horas después de que se confirmara que el penalista Carlos Hairabedián, el padre del fiscal que alertó al hoy imputado Sosa, y coconductor del programa, dejara el ciclo en el que está desde el primer día.

Vale aclarar, para quienes no lo sepan, que fue la secretaria penal del juzgado federal Nº 1, Liliana Navarro, quien hizo público -a partir de una revelación del fiscal federal Nº 1, Enrique Senetrari, quien investiga el narcoescándalo-  que Sosa había recibido un llamado de Hairabedián donde éste le avisaba de que lo iban a “reventar” con una denuncia mediática en ADN.  La denuncia de Navarro tendría que ver con su estrategia defensiva ante la recusación de que fue objeto por parte de los acusados del narco escándalo. En tanto, hasta ahora, Senestrari no informó si investigará a su colega por filtrar información sensible a un imputado.

Lo que sigue es parte de la entrevista donde Méndez sostiene que todos los fiscales y funcionarios judiciales del fuero federal están involucrados, por acción u omisión, en el narcotráfico, y pide la intervención de la Justicia Federal de Córdoba.

- ¿El fiscal Hairabedian intentó proteger a Sosa?
- Indudablemente, absolutamente. Nosotros a Sosa lo investigamos por el tema Dalmasso, y no le gustó nada al muchacho (por Maximiliano), y por el caso Corradini, y tampoco le gustó nada; siempre intentaba defenderlo. Ahora, esta tercera vez, no me queda ninguna duda de que Maximiliano tiene una relación más que estrecha con Sosa y con Paredes.
- ¿De qué tipo de relación estás hablando?
- Yo creo que están todos en la misma; que si tres narcos vienen y me hablan de la misma situación, es para que el fiscal investigue. Yo no puedo creer que el fiscal (Senestrari) haya salido a decir esto sin haberlo investigado a Maximiliano. El fiscal debería haberle pinchado el teléfono a Hairabedian para ver con qué otras cosas saltaba. ¿Cómo no lo va a investigar? Judicialmente deja mucho que desear. Cómo va a decir que Hairabedian le pasó datos a Sosa, eso es muy grave.
- También podría haber hecho algo Navarro, no sólo informar.
- Navarro lo hace a instancias de Senestrari, quien le provee la información, porque tenía pinchado el teléfono de Sosa. Con absoluta irresponsabilidad, le da eso a Liliana, que está muy caliente porque ella dice que nosotros no deberíamos haber publicado lo que ella dijo (N. de la R.: que De la Sota habría intentado parar la investigación del narcoescándalo ofreciendo cargos a funcionarios judiciales y que tendría la máxima responsabilidad en el narcotráfico de la provincia). Lo que contó es un delito. Ella contó con le ofrecieron seis cargos, eso es un delito, no es una conversación privada.
- ¿Es posible que Navarro haya buscado que la recusen, y por eso habló como habló en relación a De la Sota y la narcopolítica? Porque una secretaria penal no se despacha así en una causa tan sensible que tiene entre manos, se cuida más, salvo que quiera que la recusen...
-  Puede ser, pero no lo sé. Pero está clarísimo que Liliana Navarro habló de un delito grave, muy grave. Ya no es una charla privada cuando lo que se está diciendo que un gobernador está comprando jueces y fiscales.
- ¿Creés que hay una situación de complicidad total entre narcos y funcionarios judiciales, como una gran asociación ilícita en Tribunales Federales?
- No me cabe ninguna duda, lo digo con conocimiento de causa. Cada narco con el que nos cruzamos, habla de fiscales, jueces, con nombre y apellido, saben dónde viven, saben los teléfonos... Es grave. Pero yo esto se lo dije a Senestrari, y si él lo niega, voy a tener que pasar la conversación (en ADN). Es tan grave lo que está pasando en la Justicia Federal de Córdoba que habría que intervenirla. El Gallo Altamira fue el primero en denunciarlo. Dijo que por su hija puso 70 mil pesos al juez (Vicente) Muscará. Nosotros hicimos la investigación, hablamos en cámara oculta con quien dijo que llevó personalmente la plata al juez. El procedimiento de la hija del Gallo se cayó de una manera ridícula; la dejaron libre pese a que tenía grandes cantidades de cocaína. Después salieron el Chancho Sosa, que dice cómo habló con los fiscales, cómo un fiscal le dio plata, la señora Leal, hermana de un narco de San Vicente, que dice que el hermano del viceintendente (Marcelo Cossar) le llevaba droga a su hermano para
vender, y luego las conexiones entre Sosa, y los fiscales, la Policía.
- ¿Cada fiscal tiene una relación radial con un narco, o todos hacen negocios con todos?
- No, todos hacen sus negocios con ellos (los narcos). Han entrado a la estancia de los fiscales a llevar dinero. Cómo explicar lo de (Jorge) Vidal Lascano y (Alejandro) Sánchez Freytes, que tenían la droga de un procedimiento desde hace un año, y esa valija estaba con irregularidades, tenía tres kilos más de lo que decía el procedimiento. Nunca la abrieron. Una vez que vieron el programa, y se sintieron atacados, abrieron la valija y había alfalfa.
- Días atrás estuvo Félix Crous, el fiscal de Narcocriminalidad de la Procuraduría General de la Nación, en lo que fue un gesto de apoyo a los fiscales federales...
- Pero yo no sé si sabe de todo esto que está pasando. Esto es concreto: si lo tenés al fiscal Hairabedián avisándole a Sosa que en el programa ADN lo íbamos a “reventar”, y luego lo asesora, está más que claro que hay algo más que amistad. Un fiscal no está para asesorar a un delincuente, sino para investigarlos. No es abogado, es fiscal, se le retira la matrícula.
- Vas a impulsar un pedido de jury o de investigación en contra de Hairabedian y los otros fiscales?
- A mí esta situación me excede, pero me encantaría que algún abogado lo haga, y se forme un grupo de abogados racionales que no estén en el sistema. Cae de maduro que hay que investigar esta situación. Yo no puedo creer cómo en los medios nadie se preguntó qué hacía el fiscal asesorando a un delincuente. O porque eso sale a la luz, si Senestrari debería haber investigado.
- ¿Hay alguien rescatable, que no esté en la trenza que denunciás, en Tribunales Federales?
- No, porque si lo hubiera, tendría que hablar, investigar, y decir cómo es la situación. Pero yo creo que el narcotráfico no existiría si De la Sota no tuviera la intención y la posibilidad de desarrollar el narcotráfico. El narcotráfico existe, porque existe De la Sota y sus funcionarios. Y muchos sectores del mestrismo. Pero al margen de esto, necesita de la Justicia, porque de lo contrario no hay manera.
- Todo esto le es muy funcional a De la Sota, porque termina siendo visto como un escándalo de palacio...
- No, no es un escándalo de palacio, es parte de un mismo delito en el que juegan todos. Es parte de lo que pasa en México. Sería superficial decir que esto no se debe publicar porque beneficia a De la Sota. Lo único que beneficia a De la Sota es que el fiscal Senestrari no lo haya llamado ni siquiera para preguntarle si conoce a Liliana Juncos, si su piloto estaba procesado por narcotráfico, si conocía a Sosa, qué hacía Paredes, cómo una camioneta del Gobierno iba a buscar droga...

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