martes, 20 de noviembre de 2012

Los “ismos” . Por Valentino Modigliani

EL TEMPLO DE TODOS LOS ISMOS > Mariela Briceño


Los “ismos” son aquellas pasiones llevadas al extremo, entusiasmos desmedidos que sumergen al hombre (y a la mujer, al gay, al transexual pues no distingue sexualidad) en un mar fundamentalista donde la verdad solo es refutada desde un solo punto de vista: el del “ismo”. Es un mecanismo, un sistema de adoctrinamiento, de estructuración para unir pensamientos similares, semejantes; pero –también- es un medio para adormecer, para banalizar el pensamiento renovador individual, es un modo de acallar, de silenciar lo distinto… dibujándolo bajo una verdad que -con el tiempo- tiene el cariz del peso de la universalidad. No digo que no pertenezca a ninguno, pues vivo aquí, en esta sociedad, en este sistema y es tan difícil no entrar en su juego. El simple hecho de ser hincha de River, ya me involucra en fundamentalismo de no ser hincha de Boca. El hecho de creer en la doctrina peronista, ya me hace alejarme de ciertas tendencias individualistas, pero también me aleja de cierta crítica al propio movimiento. Es que lo “ismos”, en definitiva, no son más que un mecanismo de control social. Un método para  mantener, para controlar, para vigilar. Son reglas, códigos, senderos que deben seguirse, pero ningún camino es siempre igual. Hay caminos de tierra que al pavimentarse mejoran. Y los “ismos”, muchas veces, prefieren mantener las conciencias más cercanas a la tierra que al pavimento. Pero no la tierra de las raíces –nada más-, sino a la tierra que nubla la visión con el viento. La tierra que embarra los zapatos del razonamiento y lo termina empantanando.

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