sábado, 3 de noviembre de 2012

Halloween. Por Pablo Torres



Halloween, gracias al bombardeo mediático que sufrimos continuamente desde los EEUU a través de sus series de mierda y de sus películas horribles, finalmente se terminó instalando en nuestro país. Hoy día no es extraño que durante el 31 de octubre uno se cruce por la calle con algún grupito de dos o tres niños disfrazados de mostros, mangueando caramelos por ahí, inclusive en los barrios más humildes. Evidentemente, no son pocas las familias que han adoptado esta tradición.
Este fenómeno importado del norte generó, como era de esperarse, no pocos rechazos. Yo recuerdo haber posteado el año pasado que si algún pendejo venía a casa a tocar el timbre y decir "dulce o truco", lo sacaba a los fustazos al grito de "ahijuna canejo", o alguna boludez así, medio en joda, medio en serio. Obviamente no tengo una fusta, y encima creo que ese día ni estuve en casa, así que si algún pibe pasó, ni me enteré. Pero si me hubiese tocado atender a alguno, seguramente le hubiese dicho, amablemente, "no, mirá, no festejo Halloween" y listo.
Este año, parece, muchos salieron a criticar a los que se quejan de que se celebre Halloween, diciendo cosas tipo "ah, te quejás de Halloween pero festejás Navidad, hipócrita, forro, etc", o "eso, no festejemos Halloween, y festejemos pascua como nuestros hermanos mapuches, etc".
Yo creo que está bien que los pibes hagan la que les pinte. Si se divierten disfrazándose de drácula y encima pueden ligar de arriba un par de golosinas, me parece fenómeno. No voy a ser yo quien los condene y los crucifique a los pobres pendejos, que sólo buscan trasuntar su infancia jugando y divirtiéndose, y viviendo experiencias con sus amigos, con los que comparten un conjunto de códigos (mayormente aprendidos gracias a la televisión), entre los que se encuentra esta novedad de festejar Halloween.

Pero, y acá corro el riesgo de ponerme en trosko, pienso que no se nos tiene que escapar de vista el tema de la penetración ideológica, de la transculturación y del terminar adoptando el lenguaje, los modos, los códigos, los valores e inclusive la ideología del enemigo. Y con "enemigo" me refiero a los EEUU. No voy a hablar de "imperialismo", ni "oligarquía", ni de "cipayos", porque sé que muchos empiezan a bostezar. Sólo quiero remarcar y recordar que los EEUU (o, mejor dicho, los grandes grupos económicos con base en ese país), siempre nos han cagado la vida. Y los organismos crediticios con base en ese país, como el FMI, el Banco Mundial y el BID, entre otros, también. Y sus gobiernos, siempre al servicio de los antes mencionados, ni hablar. De más está aclarar que todo bien con el puebo estadounidense, o al menos con la mayoría.
No se puede comparar festejar Navidad con festejar Halloween. Primero porque en este país habemos mayoría de descendientes de inmigrantes provenientes de países cristianos, por más que no nos guste. Nuestros pueblos originarios han sido prácticamente diezmados, y sus dioses han sido ocultados, negados u olvidados. No digo que esté bien que así haya sido, digo que lamentablemente así fue. Yo soy descendiente de españoles, sin ir más lejos. Mis abuelos vinieron de pendejos a principios del siglo pasado. Ellos festejaban la navidad, mis viejos también y yo, que soy ateo, también. Costumbres, qué se yo. Es lindo regalarse huevadas entre amigos y familiares, supongo. En todo caso, sigo creyendo que nuestros pueblos originarios merecen una reparación histórica y que también merecen ser dueños de las tierras que pertenecieron históricamente a sus ancestros, pero éste es tema de otra discusión.
A lo que quiero llegar es a lo siguiente: por sobre todas las cosas, tengamos en claro que España dejó de ser imperio hace siglos. EEUU lo es ahora, y sabemos de memoria cuán genocidas, cuán expansionistas, cuán estafadores y cuán hijos de puta pueden llegar a ser. Basta pensar en Kissinger, Bush o Reagan, o en el Plan Cóndor, el apoyo y el reconocimiento político a los gobiernos de facto de toda américa latina, el apoyo de los EEUU a Gran Bretaña en la Guerra de Malvinas, etc.
Y es de los EEUU de donde recibimos el mayor caudal de productos culturales: películas, series, música, libros, historietas, etc., con toda su carga ideológica a cuestas.
Por esto es que considero que seguir deglutiendo sin chistar las toneladas de basura que ellos nos imponen, es dejar que nos derroten, al menos en el plano de lo cultural y lo simbólico. Que hayamos empezado a festejar Halloween no es nada inocente. Que haya gente en nuestro país que opine que nos tienen que venir a gobernar de afuera, tampoco.
Y ya lo sé, Halloween tiene su origen en Gran Bretaña, y no en los EEUU. Pero a Halloween lo conocemos por los Simpsons, los Rugrats y Friends, y no por Benny Hill o Mr. Bean.

Fotografía
http://www.cineactual.net/foro/viewtopic.php?p=199152

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