viernes, 13 de julio de 2012

¿Semejanzas De Guindos y Cavallo? ¿Diferencias?


Ahí va un pequeño ejercicio de solución aparentemente sencilla: a ver si adivina usted de qué país y de qué ministro estamos hablando. Las pistas son las siguientes: había tanta desconfianza en los mercados hacia la solvencia del país en cuestión, que los rumores sobre la imposibilidad de afrontar el pago de su deuda eran continuas. Algunos analistas advertían sobre la necesidad de un rescate y todos respiraron aliviados al conocer el nombramiento como ministro de Economía de uno de los hombres más respetados en los mercados y el mundo financiero. Si usted vive en el Cono Sur, es posible que piense que la respuesta es muy fácil: Argentina en 2001, cuando entregó la política económica al respetadísimo economista ortodoxo Domingo Cavallo. Pero si es usted ciudadano de la UE es probable
que le venga a la cabeza España, que, en diciembre de 2011, confió su futuro al respetadísimo economista ortodoxo Luis de Guindos. Necesitamos más pistas, pues: se decidió que lo importante era también transmitir confianza y seriedad empezando por el propio perfil del ministro y sus rasgos más personales: tenía que ser un hombre, por supuesto. Y maduro, con 50 años ya cumplidos y calva pronunciada, siempre impecable en el vestir y en los modos, con las más brillantes calificaciones académicas en las facultades de renombre dentro de la más estricta ortodoxia neoliberal, ya sean la Universidad Católica de Córdoba, Harvard o la madrileña CUNEF, el prestigioso centro universitario creado por la patronal bancaria. ¿Imposible distinguir aún? Pues vayamos a otro requisito: el ministro debía tener experiencia probada en el Ministerio. Este sería el mejor seguro ante las nuevas turbulencias: haber demostrado ya desde la Administración el éxito empírico de las recetas del neoliberalismo científico. El profesor Cavallo cumplía el criterio: fue ministro de Economía (1990- 1995) del milagroso Gobierno de Carlos Menem, que al fi n había llevado, se creía, la prosperidad a Argentina. Y todo ello apenas seis años antes de su nuevo nombramiento, forzado por la ruina supuestamente creada por la izquierda en su ausencia. Pero también encaja De Guindos con la misma literalidad: fue alto cargo económico del milagroso Gobierno de José María Aznar (1996- 2004), que al fin había llevado, se creía, la prosperidad a España. Y todo ello apenas siete años antes de su regreso al Ministerio, forzado también por el desastre supuestamente creado por la izquierda. Pese a credenciales tan sobresalientes, algunas voces pusieron pegas: incluso llegaron a señalar al nuevo ministro como responsable, en parte, de la difícil crisis que estaba llamado a resolver.
A Cavallo le sucedió: se le reprochaba, por ejemplo, haber sido gobernador del Banco Central en el tramo fi nal de la dictadura que no solo hizo desaparecer a decenas de miles de opositores, sino que hipotecó económicamente al nuevo Gobierno democrático por muchos años. Y también se le acusaba de haber alimentado con Menem burbujas que tarde o temprano tendrían que estallar. Pero a De Guindos, también: se le afeó que había sido alto ejecutivo de Lehman Brothers, uno de los emblemas de las prácticas financieras que han desencadenado la crisis y precisamente el banco que, al quebrar, metió a la economía mundial en el bucle del que aún no ha salido. Y también haber alimentado con Aznar burbujas que tarde o temprano tendrían que estallar. Los retos económicos del país en cuestión, sin embargo, eran tan hiperbólicos que el consenso oficial sepultó el debate. En Argentina, el paro rozaba el 20% –el más alto de América–, la competitividad estaba lastrada por el tipo de cambio con el dólar, la desconfianza de los mercados agravaban el peligro de suspensión de pagos, la deuda parecía incontrolable y demasiados interrogantes sobrevolaban los bancos. Pero es que España afronta problemas casi clónicos: el paro supera el 20% --el más alto de Europa–, la competitividad está lastrada por el tipo de cambio del euro, la desconfianza de los mercados agrava el peligro de rescate, la deuda sigue fuera de control y las dudas sobre el sector financiero no amainan. La respuesta a semejantes nubarrones solo podía ser radical y esta es quizá la pista clave para encontrar la respuesta del endiablado ejercicio planteado por Mongolia. En Argentina, Cavallo presentó cuatro meses después de tomar posesión el Plan Déficit Cero para reducir drásticamente el gasto y los servicios públicos y no le tembló el pulso a la hora de imponerlo pese a la resistencia de las provincias. Pero resulta que a Guindos se le ha ocurrido la misma respuesta para España: tres meses después de tomar
posesión ha logrado aprobar la regla del déficit cero y blindarla en la Constitución, lo que exige drásticos recortes. Y está dispuesto incluso a liquidar las autonomías que se opongan. Diez meses después de que Cavallo tomara posesión para calmar a los mercados, Argentina se declaraba
en suspensión de pagos.
Dentro de siete meses, se cumplirán diez meses desde que Guindos tomó posesión para calmar a los mercados y evitar el rescate. En aquel contexto nació en Argentina la revista satírica Barcelona. En este, nació en España la revista satírica Mongolia. Argentina encontró una salida: Ezeiza. Y España, puntaba Mongolia en su primer número, tiene otra: Barajas. Esta era la gran diferencia.  



EL GRAN SISTEMA NEOLIBERAL ESTA POR COLAPSAR  y ESPAÑA PASARA POR EL MISMO PROCESO QUE PASARON LOS PAÍSES AMERICANOS QUE HAN COLAPSADO A PRINCIPIO DE SIGLOS.

Fuentes:
http://www.revistamongolia.com/wp-content/uploads/Mongolia_Realitynews2_Guindos_Cavallo_-1.pdf
http://eskup.elpais.com/1339511767-b0809404a4c361b4b8460ed66d3e8027

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